Durante la última década, en Argentina se buscó generar un nuevo paradigma en políticas sociales que acompañara las transformaciones vividas en los ámbitos políticos, económicos, productivos, culturales y territoriales: dejar de presentar las intervenciones sociales como prácticas de asistencia a los pobres o a los desempleados para hacerlo en términos de ampliación de derechos, como pasaje fundamental.