Liderazgos y movimientos de extrema derecha han conquistado gobiernos o al menos obtenido más apoyo popular y sido más competitivos que en el pasado en muchos países del mundo. Latinoamérica no es excepción, y mismo en países donde históricamente no ha sido influyente en el escenario partidario, como en Uruguay, esto suele estar cambiando (Reis y Lopes, 2022)…